La ausencia
o como a veces hay una punzada en tu epicentro.
Este agosto fue un agosto atípico. Me operaron dos veces, cogí el covid por primera vez, prácticamente no he salido de casa… Los días se sucedieronn en un bucle de repetición sin interés. El aniversario de mi duelo me tocó en una vorágine rara de mal estar físico y cansancio vital.
Un día cualquiera se puso en mi aleatorio una canción. Canción que me pasó mi hermano después de que sucediese todo y que se me clavó en el corazón y se mezcló con mis tripas hasta que se hizo parte de mí también. Una canción que de forma sencilla, sin florituras, te toca hondo y te recuerda una de las peores cosas de la pérdida. Os la dejo por aquí solo por si os apetece u os puede venir bien. Si no es ese momento, seguid sin dar al play.
Después de la llantina (que nunca viene mal) llega una calma, triste, pero calma. Y recordé una situación que viví hace muchos años. Habíamos perdido a mi abuelo Dorote, por parte de padre. Yo era muy chavala y no pude ir al tanatorio aunque si que había podido ir al hospital a verle. Asumí esa pérdida con tristeza pero como algo natural. Mi padre, cuando llegó del tanatorio, nos hizo bromas para alegrarnos un poco y yo entendí que esto era un proceso triste pero que él estaba bien. Unos meses más tarde, no sabría decir cuantos, llegué de la calle un día y me encontré a mi padre en el ordenador escuchando una canción de Serrat y llorando. Me alarmé porque no entendía que pasaba y cuando le pregunté me dijo que esa canción le recordaba a mi abuelo.
Una parte de mí lo entiende ahora. La parte que ese día pensó “¿Pero no estabas bien?” Y que ahora asume que sí, se vuelve a estar bien, pero siempre hay un crack. Que cada celebración es un pellizco al cora directo y que una bala haría menos daño que no poder dar ese abrazo por el que pagarías todo tus ahorros. Que te acuerdas y sonríes casi siempre pero a veces simplemente necesitas soltar lo acumulado.
Yo aquí abro mi alma y me pongo melodramática porque puedo. Pero en el día a día simplemente hago bromas para gestionarlo de la mejor forma que sé. Y también es válido. También es sanador.


